La culpa es de Muñoz

muñozMuñoz todavía no lo sabe, pero tiene la culpa.  Y es curioso porque lleva casi 40 años en la empresa, y aún no lo sabe.

Muñoz comenzó a trabajar hace mucho tiempo, cuando no había ordenadores y las cosas se hacían a mano… Comenzó en el almacén.  Trabajando con el Sr. Garcia.  Entraron dos personas el mismo día, y según el Sr. Garcia no eran competidores… es que de esta forma si uno olvidaba algo el otro se lo podría recordar, y podrían irse de vacaciones sin que se quedase el trabajo desatendido… Y fue una etapa feliz para Muñoz, aprendió y creció profesionalmente, el Sr. Garcia llevaba toda la vida en aquello y no se le escapaba una… y si se le escapaba estaban ellos para indicárselo.  Pero ahora, ah… ahora… La culpa es de Muñoz y aún no lo sabe.

Después llego la primera informatización del almacén… ya no era tan importante tener una buena letra para los albaranes, era muy importante no tenerle miedo a la pantalla verde que les habían puesto.  Muñoz trabajo duro y muchas horas… al final se convirtió en un experto en el manejo de ordenador, tanto es así que aquel esfuerzo personal le sirvió para convertirse en el segundo del Sr. Garcia.  Su compañero no tuvo tanta suerte, y como con el ordenador se evitaron muchos trabajos repetitivos fue despedido. Pero ahora, ah… ahora… La culpa es de Muñoz y aún no lo sabe.

Durante algunos años la situación de Muñoz fue ideal, reconocido por su jefe y sus compañeros y desarrollando una amplia variedad de controles sobre el funcionamiento del almacén, siempre con la atenta mirada del Sr. Garcia que aportaba el auténtico toque de quien sabe cómo funciona un almacén, pero que raramente interviene, pero que si lo hace, es necesario prestarle mucha atención. Pero ahora, ah… ahora… La culpa es de Muñoz y aún no lo sabe.

Paso el tiempo y el Sr. Garcia decidió jubilarse, nadie en la empresa vio otro candidato a la dirección del almacén, al igual que nadie cuchicheó sobre el traspaso de poderes al hijo del dueño que había estado estudiando en los Estados Unidos.  Muñoz decidió que era el momento de formarse y aprender nuevas formas de trabajar, de gestionar recursos y sobre todo de trabajar con personas, así que todas las semanas le robaba dos días a su familia e hizo un curso avanzado de logística… que se costeó de su propio bolsillo. Pero ahora, ah… ahora… La culpa es de Muñoz y aún no lo sabe.

Durante un tiempo la empresa creció y todas las personas que trabajaron en ella se beneficiaron de la bonanza y el crecimiento, hubo clase de inglés, rotación en otras unidades, y sobre todo la satisfacción de un trabajo bien hecho y en equipo.  Muñoz siguió avanzando en su formación y sobre todo preocupándose de que las personas que trabajaban con él se formasen y siguiesen creciendo. Pero ahora, ah… ahora… La culpa es de Muñoz y aún no lo sabe.

Entonces, y por un cambio en la legislación, el sector se reorganizó y la empresa comenzó a tener problemas…y comenzaron los despidos, aunque la gente que trabajaba en el almacén tuvo menor índice de personas despedidas que en otros lugares, quizás por la obsesión de Muñoz de que no hubiese mucha gente ociosa y de adaptar los recursos a la actividad real del almacén (algo que había leído sobre una cosa de japoneses que llamaban LEAN). Pero ahora, ah… ahora… La culpa es de Muñoz y aún no lo sabe.

Los problemas continuaron y finalmente entraron en el capital de la empresa unos socios nuevos. Los llamaban capital riesgo, y se pusieron rápidamente hacer cambios en la forma de trabajar y en la de organizar el trabajo y las personas.  Muñoz intento explicarles cómo funcionaba el almacén, pero no le escucharon, dijeron que el almacén era un centro de coste, y por lo tanto deberían reducirlo lo más posible, y las personas ya no eran un activo, sino que tenían una cosa que se llamaba pasivo laboral y había que reducir los costes laborales o toda costa… no importaba lo ajustada que tuviese Muñoz la maquinaria… Había que reducir los costes… entre ellos los sueldos y otras “prebendas” como era la formación. Pero ahora, ah… ahora… La culpa es de Muñoz y aún no lo sabe.

La situación duró cinco largos años durante todo el mundo se fue acostumbrado a la nueva situación, ya no habría preocupación por seguir formándose… Ya nadie quería aplicar nuevos cambios, incluso Muñoz empezó a ser más “viejo” que la dirección de la empresa, y empezó a salir a su hora, y buscarse un hobby y hacer cosas con su familia ahora que tenía tiempo y podía hacerlo. Pero ahora, ah… ahora… La culpa es de Muñoz y aún no lo sabe.

Después de aquello se vendió la empresa a un nuevo grupo empresarial que lleva trabajando un año, y que ahora está comenzado a tomar decisiones y a cambiar algunas cosas y ahora en el Comité de Dirección están discutiendo si necesitan a un jefe de almacén que sale a su hora, que no intenta formarse, y que no es el perfil que se necesita en una empresa del siglo XXI orientada al e-commerce… y seguramente hoy despedirán a Muñoz porque ahora, ahora la culpa es de Muñoz y aún no lo sabe.

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